Caribe

¿Qué hacer en Curazao, más allá de disfrutar de sus playas?

Al sur del mar Caribe, la isla de Curazao cuenta con características que la hacen diferente de otros destinos cercanos, más allá de sus playas. ¿Cuáles son?

La isla del Caribe de Curazao cuenta con una impronta propia definida a partir de su historia colonial neerlandesa y de su rica geografía que se pone de manifiesto tierra adentro. En este caso, nos abocaremos a esas características que la hacen única, más allá de sus playas paradisíacas a donde, sin dudas, el pasajero acudirá apenas pise el destino.

¿Qué hacer en Curazao?

Visitar Willemstad, la capital de Curazao

Famosa por su arquitectura colonial neerlandesa, Willemstad es un paseo ineludible. El centro fue declarado Patrimonio Mundial de la Humanidad por la Unesco en 1997 y consta de dos distritos principales: Punda, que es la sección más antigua de la ciudad y conocida como su centro cultural; y Otrabanda, considerado el mejor sector para salir de compras.

Los recorridos pueden realizarse a pie con guías locales especializados varios días a la semana o, para quienes prefieran no caminar, a bordo de un pintoresco Trolley.

Hacer compras

Considerada la capital comercial del sur del Caribe, Willemstad atrae compradores del mundo entero. Una gran multitud de vendedores y mercados exhiben sus productos frescos, carnes, frutas exóticas y mucho más, como lo hace el pintoresco y colorido mercado flotante de Punda en Sha Caprileskade, justo a la vuelta de Handelskade, donde es posible pasear por el muelle y la bahía de Santa Ana.

Downtown Willemstad

Recorrer las Cuevas de Hato

Una visita particular es la que lleva a conocer las cuevas subterráneas anteriormente ocupadas por las aguas del mar Caribe, que hoy se pueden recorrer caminando. Se trata de las Cuevas de Hato, que en una superficie de 4.900 m² atesora impresionantes estalactitas, pinturas rupestres y arroyos subterráneos.

Explorar el Parque Nacional Christoffelpark

Hacia el oeste de Willemstad se encuentra el parque nacional más grande de Curazao. El Christoffelpark es una de las sorpresas de la isla, con una flora y fauna silvestre únicas y ocho rutas para senderismo que pueden recorrerse en auto o a pie. En esta última modalidad, el caminante podrá ascender hasta la cima de la montaña Christoffel, que está a 374 msnm.

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Descubrir la historia de las Landhuizen

Son casas de campo que pertenecieron a las antiguas plantaciones de la isla de Curazao, que datan de los siglos XVIII y XIX. Ubicadas habitualmente en una colina, fueron construidas utilizando el coral y los ladrillos como materia prima, coronándose con tejas holandesas.

Muchos de estos edificios se encuentran abiertos al público, como Brievengat, una de las más grandes de la isla, dedicada al cultivo de aloe y a la cría de ganado. Jan Kok, por su parte, es una de las más antiguas, aunque luego fue restaurada.

Sorprenderse con las especies del Aquarium

Ubicado en la península de Bapor Kibra, en el extremo sureste de Curazao, el Sea Aquarium se ha consolidado como uno de los más importantes del mundo. Los hábitats de sus más de 200 especies cuentan con un sistema de aguas abiertas que ayuda al bombeo de agua fresca para los estanques. Sus techos facilitan una iluminación natural, lo que reduce el uso de energía eléctrica. Delfines, lobos marinos, tiburones, tortugas, entre otras especies, conviven en un ambiente confortable y similar a su ecosistema de origen.

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Disfrutar de una singular experiencia en el mar Caribe

Ni buceo ni esnórquel: en este caso la propuesta es navegar a bordo de singulares embarcaciones como el Curasub (de la empresa Substation Curaçao), un submarino que está diseñado para descender hasta 320 m.

Otra de las posibilidades es aventurarse en un scooter sumergible autopropulsado de Aquafari. Sólo se necesita calzarse una máscara que envuelve la cabeza y disfrutar de este extraño vehículo.

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Realizar un viaje a través del tiempo

Hay varios museos que relatan la historia de la isla. Entre ellos, el Museo Curaçao, que atesora muebles, cuadros y mapas antiguos.

Por su parte, el Museo Kurá Hulanda está localizado en la antigua plaza de esclavos, por lo cual muestra a sus visitantes la historia y desarrollo de los primeros habitantes de Curaçao, entre los que se cuentan africanos y esclavos.

Sin dejar de lado las fortalezas, construidas desde mediados del siglo XVII por los holandeses para protegerla de los ataques enemigos. Ocho han sobrevivido al paso del tiempo en su totalidad o en parte. Conservados en buen estado en la actualidad, albergan hoteles, restaurantes, tiendas, museos y oficinas. Algunos de los mejores conservados son Fort Amsterdam, Fort Beekenburg, Waterfort, Fort Nassau, Fort Waakzaamheid y Rif Fort.

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Participar de las fiestas

Hay dos eventos destacados en el destino: el Curaçao North Sea Jazz Festival y el Carnaval.

El primero es una de las citas más importantes del jazz, que suele convocar a reconocidos artistas locales e internacionales.

El Carnaval de Curaçao, por su parte, constituye uno de los espectáculos carnavalescos más grandes y prolongados del Caribe y una de las mejores épocas para visitar la isla.

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