Villa Clara y Varadero

La placidez de las playas cubanas

Si el lector adora las playas retratadas en postales –esas que son de arenas inmaculadas y mar cálido– y no sabe qué destino caribeño visitar, una excelente opción es Cuba que despliega kilómetros y kilómetros de costas prístinas, además de una rica y muy interesante cultura, más un pueblo amable y seductor. Aquí, repasamos dos propuestas: los cayos de Villa Clara y la ya muy popular Varadero.

Arenas blancas, la cuidada preservación natural y un legado cultural único se combinan con los mejores resorts –ideales tanto para parejas como para familias– para entregar una experiencia vacacional íntegra. En este sentido, los destacados son los cayos de Villa Clara –encabezados por Cayo Santa María– y Varadero.

CAYOS DE VILLA CLARA.

En el centro de la isla se encuentra la provincia de Villa Clara, cuyo límite norte es el océano Atlántico, que baña algunas de las más espléndidas costas del Caribe. Allí, entre la verde vegetación, surge el polo turístico más nuevo y virginal de la isla, compuesto por una tríada de cayos: Santa María, Ensenachos y Las Brujas.

Para acceder a ellos hay que atravesar una vía de 48 km. sobre el mar conocida como pedraplén, un terraplén de piedra que alcanzó el Premio Iberoamericano Puente de Alcántara por la calidad de su ejecución y sostenibilidad.

En 2001 tuvo lugar la apertura del primer hotel en la zona y 13 años después el destino ostenta 19 establecimientos –la mayoría de 4 y 5 estrellas–, totalizando cerca de 7.000 habitaciones. Además, se prevén más emprendimientos de cara a los próximos años. Cabe indicar que esta planta hotelera siempre se ha materializado respetando criterios ecologistas.

Cada propiedad dispone de una amplia franja de playa, aquí todas de arena finísima y blanca, con aguas tibias y de poca profundidad. En este caso, El Mégano –en Cayo Ensenachos– es una de las más valoradas.

Un paseo imperdible es la expedición naviera por los secretos del cercano Cayo Francés. La primera parada será un reservorio de delfines, para luego dirigirse al naufragio del buque San Pascual y finalmente hacer esnórquel en un reducto lleno de corales y peces de colores. También se atraca en una costa desierta, donde se puede continuar con el submarinismo y encontrar nuevas especies.

Para acceder a Cayo Santa María y el resto de las playas aledañas, vale recordar que los vuelos internacionales llegan al Aeropuerto Internacional de Villa Clara, a una hora y veinte minutos de la costa norte. Se recomienda aprovechar la estadía para realizar tours por las ciudades de Remedios, cuna de la industria agroazucarera, y Santa Clara, donde se encuentra el mausoleo de Ernesto “Che” Guevara, quien aquí llevó adelante su más grandiosa acción militar.

VARADERO.

Varadero se encuentra a sólo 140 km. de La Habana, al norte de la provincia de Matanzas, en la península de Hicacos. A lo largo de esta formación, las playas se suceden, bañadas por aguas serenas y siempre tentadoras, con una temperatura promedio anual de 24ºC a 26ºC. Las relucientes arenas blancas, las frescas brisas tropicales y la tranquilidad del mar ofrecen el escenario perfecto para el disfrute familiar y en pareja, con una gran gama de resorts a disposición, divididos en varias categorías.

Así, además de 30 km. de costa, Varadero –considerado el polo vacacional cubano por excelencia– cuenta con más de 20 mil habitaciones en medio centenar de hoteles. En su mayor parte se trata de alojamientos de 4 y 5 estrellas, con la presencia de prestigiosas cadenas hoteleras, como Meliá, Iberostar y Barceló, entre muchas otras.

Se estima que el destino recibe cerca de un millón de turistas anuales, quienes además de broncearse y zambullirse pueden aprovechar la ocasión para navegar, bucear, nadar con delfines e incluso practicar golf en el impresionante campo del Club de Golf. A ello se agrega la gastronomía, con 30 restaurantes (sumados a los de los hoteles) y destacadas bebidas, como el aromático café de producción local y el guarapo, un refrescante trago a base de jugo de caña de azúcar, ron blanco y hielo.

A estas propuestas se suma el Parque Josone, que constituye el mayor espacio verde del Varadero. Se trata de un predio construido a principios de los años ‘40 por el propietario de la Compañía Arrechavala –reconocida fábrica de ron y refinería– como su residencia privada y lugar de descanso. Sus 9 ha. contienen una mansión de estilo neoclásico, donde actualmente opera un restaurante de comida cubana e internacional; así como la laguna de La Paz y hermosos jardines.

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